Según informes de medios extranjeros, hace apenas dos semanas el mercado esperaba un exceso de cobre en 2024. Sin embargo, esta expectativa enfrenta serios desafíos, ya que los problemas en el sector minero resaltan las vulnerabilidades de la oferta. Ya sea por el cierre de minas debido a la oposición política y social, la dificultad de desarrollar nuevos negocios y los desafíos diarios de extraer mineral bajo tierra, el suministro global de cobre se ha vuelto repentinamente escaso.
Recientemente, el gobierno ordenó el cierre de una de las minas de cobre más grandes del mundo (Cobre en Panamá), mientras que una serie de reveses operativos han obligado a una minera líder (Anglo American) a recortar su pronóstico de producción. Estos acontecimientos han provocado una desaparición repentina de las expectativas de suministro mundial de cobre de aproximadamente 600000 toneladas, lo que significa que el mercado mundial del cobre pasará de un superávit significativo a una escasez equilibrada o incluso una escasez.

Este cambio es una importante advertencia para la futura transición energética. El cobre es el metal central necesario para descarbonizar la economía global, lo que significa que desempeña un papel importante en la transición a la energía verde. Como resultado, la escasez de suministro podría tener un impacto significativo en el desarrollo de la infraestructura de energía renovable.
Es probable que los precios del cobre reciban un impulso a medida que aumentan las preocupaciones sobre la escasez de suministro. Un informe de investigación de Jefferies dice que podemos estar al pie del próximo ciclo ascendente del cobre a medida que las interrupciones en la producción aumentan significativamente y la escasez en el mercado se vuelve más probable.
En resumen, el riesgo de una escasez mundial de suministro de cobre está aumentando, con una posible escasez de suministro en 2024. Este cambio podría tener un impacto significativo en el mercado del cobre y la transición energética global.





